Beu-me

Per fí, el descens pel cau havia acavat, seguia de nou al  Conill Blanc; però encara que va provar d’obrir totes les portes no ho va aconseguir.
Al segon intent va tenir més sort descubrint una petita porta que donava pas a un jardí preciós.
No havien claus, només una ampolleta de vidre sobre la taula.

Bébeme

Alrededor del cuello de la botellita había una etiqueta con la palabra “BÉBEME” impresa en unas preciosas letras mayúsculas.

Estaba muy bien eso de decir “Bébeme”, pero la pequeña y precavida Alicia no iba a hacerlo así, sin más. “No, primero mirare”, dijo ella, “si dice veneno o no”; porque ella había oído varias historias muy bonitas sobre niños que habían sido quemados, o que habían sido devorados por bestias salvajes y por otras cosas desagradables, todo por negarse a recordar las simples normas que sus amigos les habían enseñado: tales como que un atizador al rojo vivo quema, si uno lo sostiene demasiado tiempo, y que si uno se hace un corte muy profundo en un dedo con un cuchillo, normalmente sangra; ella no había olvidado que si uno bebe mucho de una botella en la que pone “veneno”, es casi seguro que, tarde o temprano, hace daño.

Imatge de Drik Me Disney (1951)

Imatge de Drik Me Disney (1951)

 

Peter-Kuper-2010

Peter-Kuper-2010

 

Iban-Barrenetxea-2011

Iban-Barrenetxea-2011

“Una Fada, una maleta i ... pols de Fada! Si voleu contes, contacteu amb mi.

— La maleta de la Lili

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