El ataque de las cartas

El Conejo Blanco descubrió que en el papel había unos versos escritos, los cuales fueron descritos por el Rey como la declaración más importante.

Alicia, en cambio se preguntaba como serian capaces los miembros del jurado de explicar dichos versos. Y el Rey siguió musitando los versos hasta que se dio cuenta que era un juego de palabras. Cuando por vigésima vez decide el jurado dijera su veredicto, la Reina se opone reclamando antes la sentencia.

 

“¡Qué tonteria!”, dijo Alicia en voz alta. “¡A quién se le ocurre dictar sentencia primero!”

“¡Cierra la boca!”, dijo la reina, volviéndose roja.

“¡No lo haré!”, dijo Alicia

“¡Que le corten la cabeza!”, chilló la Reina tan fuerte como pudo. Nadie se movió.

“¿A quién le importáis?”, dijo Alicia ( en ese momento había recuperado su tamaño normal). “¡Sólo sois una baraja de cartas!”

Al decir esto, toda la baraja voló por el aire y cayó sobre Alicia; ella dio un gritito, mitad por miedo, mitad por el enfado, y trató de rechazarlas, de nuevo se encontró en la orilla del río con la cabeza apoyada ene l regazo de su hermana, quien amablemente le estaba quitando algunas hojas secas que le habían caído en la cara de los árboles.

“¡Alicia, cariño, despierta!”, dijo su hermana. “¡Cuánto tiempo has dormido!”

“¡Oh, he tenido un sueño tan curioso!”, dijo Alicia

Arthur Rakham (1907)

Arthur Rakham (1907)

Dominic Murphy

Dominic Murphy

maggie-taylor

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Robert Sabuda

Robert Sabuda

Alicia, le contó a su hermana todo lo que pudo recordar y su hermana dándole un beso la envía a tomar el té, pues se estaba haciendo tarde.

Alicia se marcha corriendo, pensando en lo maravilloso que había sido su sueño.

“Un Hada, una maleta y ... ¡polvos de Hada! Si queréis cuentos, contactad conmigo.

— La maleta de la Lili

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