El Conejo Blanco

Un día de verano a la hora de la siesta, tendida en la sombra de un árbol y aburrida por la lectura de un libro sin ilustraciones ni diálogos, estaba la pequeña Alicia. Cuando de repente aparece un Conejo Blanco que iba a toda prisa consultando su reloj.
Alicia no se lo pensó dos veces y siguió al Conejo Blanco para empezar sus Aventuras en el país de las Maravillas.
Y, ¿vosotros, estáis preparados para iniciar vuestras Aventuras?
Alicia empezaba a cansarse de estar sentada en la orilla al lado de su hermana sin tener nada que hacer y preguntándose ” y, ¿para que sirve un libro”, “sin ilustraciones ni diálogos”?.
Así que estaba  pensando . . ., cuando de repente un conejo blanco de ojos sonrosados pasó rápidamente por su lado.
No había nada demasiado extraordinario en eso; tampoco lo pensó demasiado cuando oyó al Conejo decir: ” Oh, Dios mío! ¡Dios, mío! ¡Llego tarde!
 
Rebecca Dautremer

Rebecca Dautremer

 
John Tenniel

John Tenniel

Ilustración de Frank Adams (1912)

Ilustración de Frank Adams (1912)

Ilustracion de G.V. Backhouse (1951)

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Ilustración de G.V. Bachouse (1951)

Ilustración de G.V. Bachouse (1951)

Ralph Steadman

Ralph Steadman

“Un Hada, una maleta y ... ¡polvos de Hada! Si queréis cuentos, contactad conmigo.

— La maleta de la Lili

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