La figura del Dragón

Generalmente de medida gigantesca, son animales fantásticos que tienen características físicas relacionadas con el aire, el agua y la tierra, Por este motivo y por su sentido esencialmente malévolo, los dragones acostumbran a ser un resumen de los animales más temidos de cada elemento. Zarpas, dientes afilados, escamas, cola de serpiente, cuernos … todo cabe en un dragón.

A las procesiones de Corpus, también se consideraban dragones los dragolins, la víbria o la ferixa. Los dragones festivos también son utilizados a veces como s protagonistas de los miedos infantiles. Amades menciona los ejemplos de Vilafranca de Penedés, Sant Quintí de Mediona, Solsona, Olot y Arenys de Mar como dragones festivos utilizados por las madres coma coacción a los niños.

La figura del dragón está muy presente dentro de diferentes leyendas en las que todas tienen elementos comunes, en las que la acción se sitúa a diferentes lugares de Cataluña:

Dragón de Banyoles

drac
La leyenda cuenta que cuando Girona estaba en manso de los sarracenos, las tropas carlomagnas pusieron asedio a la ciudad. Una buena parte del ejército había acampado cerca del estanque de Banyoles, donde vivía un dragón que se merendaba unos cuántos soldados cada día. Aunque, en la versión se otorga la autoría de la muerte de este dragón a un caballero de la corte de Carlomagno, la leyenda más popular dice que fue obra de santo Amer, también llamado santo Emeri o santo Mer. Este santo, después de unos cuánto días de oración y penitencia, amenazó el dragón con una cruz y este va se volvió dócil. Amer lo ligó con el cordón de su túnica, se lo llevó manso hasta la gente y el soldados lo mataron.

Dragón de Montblanc

Este dragón está vinculado a la leyenda más popular de Sant Jordi, la de la liberación de la doncella de las zarpas de un dragón, también tiene ubicación en Cataluña. La tradición dice quela lucha tuvo lugar en Montblanc, ante un portal de las murallas denominado de Sant Jordi.

Hoy, en este portal, hay azulejos de cerámica de un texto que hace referencia a la leyenda y cada año se celebra, en el entorno del 23 de abril, la Semana Medieval, en que se representa la leyenda de Sant Jordi y el dragón.

También se sitúa la misma leyenda de Sant Jordi al pueblecito del mismo nombre, en el Baix Empordà, y a la montaña del Cortado, cerca de Rocallaura.

Drac de Sant LLorenç de Munt
Vivía en el monolito agujereado que hay encima el canal de Santa Agnès, actualmente todavía denominado cueva del Dragón. De la leyenda de este dragón, hay dos versiones muy diferenciadas que muchas veces se mezclan. Una de ellas contiene otra leyenda dentro. el protagonista de una de las versiones es casi siempre Guifré el Pelós y en otros ocasiones, Ramon Borrell o Ramon Berenguer.

Cuenta que el dragón, cuando era pequeño, fue abandonado en la montaña de Sant Llorenç delMunt por los moros, cuando estos tuvieron que huir. Con los años creció y se alimentaba con reses, hasta llegar a devorar rebaños enteros con pastor y todo. La gente tuvo pánico y pidió ayuda al conde de Barcelona, que envió un caballero llamado Espés o Spes, pero a pesar de su esfuerzo, no se salió. Ante el fracaso, fue el conde en persona y, después de una buena tanda de golpes de zarpa y espada, el conde espantó el dragón haciendo una cruz con dos troncos y así lo pudo herir. El dragón, tocado de muerto, levantó el vuelo y fue a morir a la cumbre del Puig de la Creu.

La versión que contiene otra en su interior es la del caballero Espés, sea qué sea el conde que mató el dragón. Antes de que el conde le hiciera la piel al dragón, envió un esforzado caballero llamado Spes o Espés que comandaba un destacamento de soldados. Sólo llegar, cuando los caballos vieron el dragón, se asustaron tanto que se lanzaron por el despeñadero, el lugar que todavía se denomina “cingle dels Cavalls”. El caballero sólo pudo herir la bestia y para hacerlo utilizó el mismo recurso del que mató el dragón de Vallfogona, se vistió con muchos espejitos y el dragón se pensó que lo atacaban muchas fieras como ella. Pero esto sólo le sirvió para herir el dragón.

La segunda versión de la leyenda hace protagonista de la muerte de este dragón Soler de Vilardell, con más o menos variantes de la leyenda del dragón de Vilardell, pero acaba con una lucha encarnizada entre el hombre y la bestia. Finalmente, el dragón emprendió el vuelo y Vilardell se cogió de una pata, elevándose con él. Mientras volaban, el caballero le iba clavando golpes de espada hasta cayó muerto en la cumbre del Puig de la Creu. Antes, pero, una gota de la sangre del dragón tocó el caballero, que murió envenenado por su contacto.

Drac de Vallfogona

A Vallfogona existía un dragón que hacía de las suyas en aquel territorio. Después de muchos intentos inútiles para matarlo, un día se presentó un caballero vestido de arriba abajo con espejos. El dragón vio que se le enfrentaba un caballero hecho de un montón de bestias feroces y, cuanto más amenazaba, más terrible parecían sus opositores. Ante una agresión tan fuerte, la fiera se asustó y el caballero pudo matarlo

Drac de Vilardell
El campo de acción de este dragón se sitúa al norte del Montseny. De lejos se dispersaba su mal aliento tenía las facultades de andar, volar y nadar. Su escondrijo era una cueva próxima al camino entre Girona y Barcelona, y cuando atrapaba a un viajero, lo hacía a trozos con sus zarpas para comérselo a continuación.

 

En el Castillo de Vilardell, próxima Sant Celoni, un día llamó un caminante que pedía limosna. El caballero Soler, que en aquel momento salía a la calle, no llevaba ni cinco encima y entró a buscar dinero para dárselo al mendigo. Cuando salió, no había nadie, sólo una maravillosa espada brillante como un espejo. El mendigo era santo Martí y la espada era la suya. Soler de Vilardell la probó en una roca y la partió por el medio de un solo golpe. La fuerza de esta espada le pareció una señal divina y se dispuso a enfrentarse al dragón. En la lucha, que no fue poca cosa, Vilardell hizo el señal de la cruz con la espada y con un tronco que llevaba a la otra mano. Este símbolo hizo que la bestia se inclinara y el caballero no desaprovechó la ocasión para matarlo. El dragón, una vez muerto, fue expuesto ante la gente y paseado por las calles.

* Fabulari Amades. Jan Grau Martí. Edicions El Mèdol

 

“Un Hada, una maleta y ... ¡polvos de Hada! Si queréis cuentos, contactad conmigo.

— La maleta de la Lili

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