Cómeme

Alicia se había bebido el contenido de la botellita de cristal, y ahora sólo media diez pulgadas, con lo que podía acceder al jardín.

Pero cuando llegó a la puerta se había olvidado la llavecita dorada y viendo que era imposible que la alcanzara rompió a llorar.
Debajo de la mesa, descubrió un pastelito con la palabra “CÓMEME”. Así que Alicia comió un poquito, otro poquito y otro poquito hasta que se terminó el pastel; dándose cuenta  que estaba creciendo al mismo tiempo que pensaba cómo se las arreglaría.
Alicia se golpea la cabeza

Y,justo en eses instante, se golpeó la cabeza con el techo de la sala: de hecho, ahora media más de nueve pies. Inmediatamente, cogió la llavecita dorada y corrió hacia la puerta del jardín.

¡Pobre Alicia! Todo lo que podía hacer era tumbarse de lado para mirar el jardín con un solo ojo, ya que entrar era ahora mucho más difícil que nunca. Se sentó y rompió a llorar de nuevo.

Lola Anglada (1927)

Ralph Steadman (1973)

Greg Hildebrant (1990)

Después de un rato, Alicia escucho unos pasos y secándose sus ojos descubrió que era El Conejo Blanco, que volvía vestido muy elegante.

Alicia desesperada hablo en voz baja asuntando al Conejo que tiró sus guantes blancos y el abanico, despareciendo en la oscuridad tan deprisa como pudo.

¿Continuará Alicia siendo enorme?

“Un Hada, una maleta y ... ¡polvos de Hada! Si queréis cuentos, contactad conmigo.

— La maleta de la Lili

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